El primer gobierno de izquierda en Colombia termina con avances en materia social, laboral, educativa y ambiental, pero también con una larga lista de escándalos de corrupción, una compleja situación de seguridad, crisis en el sistema de salud y cuestionamientos por el manejo fiscal y la gobernabilidad.
A pocos días de finalizar el mandato de Gustavo Petro, el balance de su gobierno difícilmente puede reducirse a una sola palabra. La administración que llegó a la Casa de Nariño en 2022 con la promesa de construir el llamado “Gobierno del Cambio” deja resultados importantes en materia social y ambiental, pero también profundas controversias políticas, institucionales y de seguridad.
Petro se convirtió en el primer presidente de izquierda elegido en Colombia y durante cuatro años intentó modificar buena parte de las reglas económicas y sociales del país. Algunas de sus reformas lograron convertirse en ley; otras quedaron en el camino o terminaron enfrentadas a las Cortes.
El resultado es un gobierno de fuertes contrastes: avances que difícilmente podrán ignorarse y problemas que probablemente seguirán condicionando el debate político colombiano durante los próximos años.
Los cinco logros más relevantes
1. Reforma laboral: un cambio estructural en las relaciones de trabajo
Uno de los principales triunfos legislativos del Gobierno fue la aprobación de la Reforma Laboral. La nueva legislación modificó aspectos centrales de las relaciones entre trabajadores y empleadores: amplió progresivamente el recargo por trabajo dominical y festivo hasta llegar al 100 %, adelantó el inicio de la jornada nocturna a las 7:00 de la noche y fortaleció la contratación indefinida como eje de la relación laboral.
También introdujo modificaciones en materia de aprendizaje, trabajadores de plataformas digitales, trabajo doméstico y otras modalidades de contratación. Más allá de las controversias sobre sus efectos en los costos empresariales y la generación de empleo, la reforma representa uno de los cambios laborales más importantes de las últimas décadas y uno de los resultados políticos más visibles de Petro.
2. Reducción de la pobreza y mejora de algunos indicadores sociales
Uno de los datos más favorables para el Gobierno aparece en las estadísticas de pobreza.
Según el DANE, en 2025 la pobreza monetaria cayó al 28 %, frente al 31,8 % registrado en 2024. Esto significó que aproximadamente 1,79 millones de personas salieran de la pobreza monetaria durante ese año. La pobreza extrema también descendió de 11,7 % a 9,6 %, mientras que el coeficiente de Gini pasó de 0,551 a 0,531, reflejando una reducción de la desigualdad de ingresos.
Estos resultados no pueden atribuirse exclusivamente a una política gubernamental —la economía, el empleo, las transferencias, la inflación y otros factores inciden en estos indicadores—, pero sí constituyen uno de los resultados sociales positivos que acompañan el cierre del mandato.
3. Educación superior gratuita y ampliación del acceso
La educación pública fue otro de los grandes ejes del proyecto político de Petro. De acuerdo con cifras oficiales, entre 2023 y 2025 la política de gratuidad permitió que 347.000 nuevos estudiantes accedieran a educación superior sin endeudarse, mientras que la inversión acumulada en gratuidad alcanzó $6,8 billones. Para 2026, el Gobierno reportó más de 930.000 estudiantes beneficiados. La administración también deja avances en infraestructura universitaria, financiación de instituciones públicas y ampliación de cobertura.
En junio de 2026, además, el Gobierno reglamentó la eliminación de los costos de inscripción y derechos de grado para jóvenes vulnerables en instituciones públicas, profundizando la política de gratuidad. Para un gobierno que convirtió la educación como derecho en uno de sus principales banderas, este es probablemente uno de sus legados políticos más visibles.
4. La reducción de la deforestación
En materia ambiental existe otro resultado difícil de desconocer. Colombia registró durante el gobierno Petro una reducción sostenida de la deforestación. En 2023 la pérdida de bosque cayó 36 % y alcanzó una de las cifras más bajas de las últimas décadas. En 2024 se registraron 113.608 hectáreas deforestadas, la segunda cifra más baja desde que existen mediciones comparables.
La tendencia continuó en 2025. Un reporte divulgado en agosto de ese año señaló que la pérdida de bosque llegó a 119.483 hectáreas, 31 % por debajo de la línea base de 2021 y la cifra más baja en dos décadas. Programas como Conservar Paga, el trabajo con comunidades y las estrategias de control territorial estuvieron entre las políticas asociadas a esta tendencia.
En un país considerado estratégico para la lucha mundial contra el cambio climático, este puede convertirse en uno de los principales elementos del legado internacional de Petro.
5. Un cambio profundo en la agenda social y política del país
Quizá el quinto logro no sea una cifra puntual, sino una transformación política.
Petro consiguió instalar en el centro de la discusión nacional temas que durante décadas habían tenido menor protagonismo: desigualdad, derechos laborales, educación pública, protección de la vejez, transición energética, protección de la Amazonía, campesinado y redistribución del ingreso. La Reforma Laboral es una expresión concreta de esa agenda. La política de gratuidad universitaria y la propuesta de reforma pensional comparten el mismo propósito.
Incluso cuando algunas iniciativas no lograron consolidarse, el Gobierno consiguió desplazar el centro del debate político colombiano hacia asuntos sociales que ahora forman parte permanente de la discusión pública. En ese sentido, Petro no solo gobernó: también modificó la conversación política del país.
Los cinco problemas y escándalos que marcaron su gobierno
1. El escándalo de la UNGRD y la crisis de corrupción
El mayor golpe político al discurso anticorrupción de Petro fue el escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. El caso comenzó con las irregularidades alrededor de los carrotanques destinados a La Guajira y posteriormente se convirtió en una investigación mucho más amplia, con señalamientos sobre presuntos sobornos y utilización de recursos públicos para obtener respaldo político en el Congreso.
El escándalo terminó involucrando a altos funcionarios, congresistas y dirigentes políticos de diferentes sectores. A pocos días de finalizar el Gobierno, el caso continúa produciendo consecuencias judiciales y políticas. Para Petro, el problema fue particularmente grave porque su proyecto político llegó al poder prometiendo romper con las prácticas tradicionales de corrupción y clientelismo.
La contradicción entre el discurso y los escándalos alrededor de funcionarios y aliados se convirtió en uno de los principales puntos débiles de su administración.
2. La crisis de seguridad y el cuestionamiento a la “Paz Total”
La política de “Paz Total” fue una de las apuestas más ambiciosas del Gobierno, pero también una de las más cuestionadas. El Ejecutivo abrió negociaciones y acercamientos con diferentes grupos armados, buscando reducir la violencia mediante diálogos y acuerdos. El problema apareció cuando varias estructuras fortalecieron su presencia territorial o rompieron los procesos de negociación.
El caso más dramático fue el Catatumbo, donde el enfrentamiento entre el ELN y una disidencia de las FARC provocó una grave crisis humanitaria, con desplazamientos masivos y pérdida del control territorial por parte del Estado. Para analistas de seguridad, la región se convirtió en un símbolo de las dificultades de la estrategia de paz. Así, el Gobierno que llegó con la bandera de la paz termina dejando una discusión abierta: ¿la negociación redujo efectivamente la violencia o permitió que algunos grupos armados se fortalecieran?
3. La crisis del sistema de salud
La reforma a la salud fue probablemente la gran batalla política que Petro no consiguió ganar completamente. El Gobierno buscó transformar el sistema, reducir el papel de las EPS y fortalecer la participación estatal. Sin embargo, la iniciativa enfrentó una fuerte oposición política y empresarial y no consiguió convertirse en la transformación estructural que había planteado el Ejecutivo.
Paralelamente, varias EPS fueron intervenidas y aumentaron los cuestionamientos sobre la prestación de servicios, disponibilidad de medicamentos, deudas con clínicas y hospitales y capacidad financiera del sistema. El caso de Nueva EPS resume buena parte del problema. La entidad reportó pérdidas por $6,1 billones durante 2023 y 2024, deudas superiores a $22 billones y patrimonio negativo de $10,6 billones.
La crisis no nació con Petro y sería incorrecto atribuirle exclusivamente sus problemas estructurales. Sin embargo, el Gobierno termina sin haber logrado resolverla y con un sistema que continúa demandando una reforma profunda.
4. La crisis política, los escándalos alrededor de su círculo y la pérdida de gobernabilidad
El Gobierno Petro estuvo acompañado de una sucesión inusual de crisis políticas. Nicolás Petro, hijo del presidente, enfrentó una investigación por presuntas irregularidades relacionadas con recursos de la campaña presidencial. Laura Sarabia y Armando Benedetti protagonizaron sucesivas controversias políticas. El episodio de las interceptaciones y el caso de la exniñera Marelbys Meza también golpearon al Ejecutivo.
A esto se sumaron las investigaciones y controversias alrededor de funcionarios cercanos al presidente. En la recta final aparecieron incluso nuevos cuestionamientos sobre presunto nepotismo, contratación y manejo de recursos públicos. El resultado fue un gobierno con numerosos cambios de ministros y funcionarios y una Casa de Nariño permanentemente expuesta a crisis internas.
La dificultad para construir acuerdos estables con el Congreso terminó siendo otra característica del mandato.
5. El deterioro de las cuentas fiscales y la incertidumbre económica
Petro heredó problemas fiscales derivados, entre otras razones, del endeudamiento y el gasto extraordinario de la pandemia. Pero su administración tampoco consiguió cerrar el problema. En 2025 el déficit fiscal se mantuvo elevado y para 2026 el Gobierno decidió activar la cláusula de escape de la regla fiscal, suspendiendo temporalmente las metas de balance fiscal previstas en el marco ordinario.
La decisión generó preocupación entre economistas y analistas por el aumento del endeudamiento y la sostenibilidad de las finanzas públicas.
La economía, sin embargo, presenta un balance menos dramático que el debate político. El PIB colombiano creció 2,6 % en 2025, mientras el desempleo se ubicó en 8 % en mayo de 2026, un punto porcentual menos que un año antes. El problema está en que estos resultados conviven con inflación todavía elevada, presión sobre las cuentas públicas y una tasa de interés del Banco de la República que llegó al 12 % en julio de 2026.
Por eso, el balance económico de Petro tampoco admite una lectura de blanco o negro.
¿Entonces qué gobierno deja Gustavo Petro?
El balance final probablemente dependerá más de lo que ocurra con sus reformas durante los próximos años que de los discursos de despedida.
Petro deja un gobierno con resultados sociales importantes, pero con una institucionalidad políticamente desgastada. Su administración consiguió aprobar reformas que modifican derechos laborales y sociales, amplió la gratuidad de la educación pública, redujo significativamente algunos indicadores de pobreza y logró avances importantes en la reducción de la deforestación.
Pero también deja una pesada mochila: escándalos de corrupción, crisis de seguridad, dificultades en salud, enfrentamientos permanentes con otras instituciones, problemas fiscales y una gobernabilidad marcada por la confrontación.
Hay además una paradoja fundamental.
Petro llegó al poder prometiendo transformar las estructuras tradicionales de la política colombiana. En algunos aspectos lo consiguió: cambió la agenda social, fortaleció el debate sobre desigualdad y llevó a sectores históricamente excluidos al centro de la discusión nacional. Pero en otros terminó reproduciendo algunos de los problemas que había prometido superar: clientelismo, escándalos de corrupción, crisis de gabinete, confrontación política y dificultad para construir consensos.
La reforma pensional resume bien esa contradicción.
El Gobierno logró aprobarla en el Congreso, pero la Corte Constitucional suspendió su entrada en vigencia por problemas de procedimiento y el futuro de la norma quedó sometido a revisión constitucional.
Por eso, el legado de Petro no será sencillo de clasificar.
No fue el fracaso absoluto que describen sus detractores, pero tampoco la transformación integral que prometieron sus defensores.
Fue, probablemente, el gobierno que más intentó cambiar el modelo social y económico colombiano en décadas, pero que también enfrentó —y en ocasiones produjo— algunos de los mayores niveles de confrontación política, crisis institucional y controversia pública de los últimos años.
El juicio histórico quedará abierto.
La próxima administración heredará reformas que deberá defender, modificar o desmontar; una economía que necesita recuperar equilibrio fiscal; un sistema de salud en crisis; territorios donde los grupos armados mantienen poder; y una sociedad profundamente polarizada.
En definitiva, el gobierno Petro termina dejando dos fotografías simultáneas de Colombia: una de avances sociales y ambientales que marcaron un cambio de rumbo, y otra de corrupción, inseguridad, confrontación y dificultades institucionales que impidieron consolidar plenamente ese proyecto.
Y quizás esa sea la mejor síntesis de sus cuatro años: un gobierno que cambió muchas cosas, pero que no logró resolver varios de los problemas que prometió transformar.



