La persecución que durante meses mantuvo en alerta a las autoridades colombianas contra Naín Andrés Pérez Toncel, alias “Naín” o “Bendito Menor”, terminó en la madrugada de este viernes 4 de septiembre con una operación de la Policía Nacional en Riohacha.
Pérez Toncel, de 26 años, era señalado por las autoridades como uno de los principales cabecillas de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) —también conocidas como Los Pachenca— y jefe de la subestructura Javier Cáceres, con influencia criminal principalmente en La Guajira y Magdalena y presencia en corredores estratégicos como la Troncal del Caribe.
Su muerte representa, además, el primer gran resultado de la ofensiva que el presidente Abelardo De la Espriella había anunciado contra una lista de jefes de organizaciones armadas y criminales. Desde antes de asumir el poder, el mandatario había identificado a “Bendito Menor” como un objetivo de alto valor y ordenado a la Fuerza Pública localizarlo y capturarlo o neutralizarlo.
De sicario a jefe
La trayectoria criminal atribuida a Pérez Toncel comenzó, según información de inteligencia citada por las autoridades, en 2019, cuando habría ingresado a las ACSN como sicario al servicio de alias “Pinocho”, señalado como máximo jefe de la organización.
En 2020 habría pasado al componente móvil armado del frente Javier Cáceres y, para 2021, habría recibido el control de sectores urbanos de La Guajira. Su ascenso continuó hasta convertirlo en uno de los hombres de confianza de la organización y en responsable de actividades relacionadas con narcotráfico, extorsiones y control territorial.
Las autoridades también lo vinculaban con homicidios, reclutamiento y otras acciones violentas. Para 2024 habría participado en operaciones destinadas a sacar cargamentos de droga desde La Guajira mediante lanchas rápidas y semisumergibles.
El nombre de “Bendito Menor” adquirió notoriedad nacional a comienzos de 2026, después de la masacre ocurrida en Maicao, donde cinco personas fueron asesinadas y otras dos resultaron heridas. Las autoridades lo señalaron como presunto responsable, aunque él y las ACSN negaron públicamente cualquier participación.
También fue relacionado con un video en el que supuestamente se amenazaba al entonces presidente Gustavo Petro. Al respecto, Pérez Toncel negó ser el autor y afirmó que se estaban utilizando cuentas falsas para atribuirle esos mensajes.
«Objetivo prioritario»
Uno de los capítulos más controvertidos de su historia fue su participación en los acercamientos de la llamada Paz Total del gobierno de Gustavo Petro.
En 2025 fue reconocido como integrante de la delegación de las ACSN para los diálogos con el Gobierno, mediante la Resolución 091 del 1 de abril de ese año. Ese reconocimiento estuvo acompañado de medidas relacionadas con las órdenes de captura para facilitar el proceso de conversación.
Posteriormente, sin embargo, su situación judicial volvió a cobrar protagonismo ante las acusaciones que lo relacionaban con hechos violentos.
Para cuando De la Espriella asumió la Presidencia, Pérez Toncel ya era considerado uno de los delincuentes más buscados de la región Caribe.
Llegó a existir una recompensa de hasta $1.000 millones por información que permitiera su captura, aunque algunas informaciones difundidas durante los últimos meses hablaban de $500 millones.
Cayó en «la trampa»
La operación de este jueves fue ejecutada principalmente por unidades especializadas de la Dijín y la Dipol. De acuerdo con la reconstrucción divulgada por medios periodísticos, más de 30 uniformados participaron en el procedimiento y dos helicópteros trasladaron parte del dispositivo hacia La Guajira.
El punto decisivo habría sido una fuente humana que informó a los investigadores que “Bendito Menor” había llegado a Riohacha acompañado por su pareja, alias “La Bebecita”, y dos hombres de confianza.
Pérez habría permanecido previamente oculto e incomunicado en la Alta Guajira para evitar ser localizado.
La inteligencia policial habría utilizado entonces una maniobra de distracción. Las autoridades dejaron circular la versión de que “Bendito Menor” había sido asesinado por integrantes de su propia organización.
El efecto esperado se produjo: el cabecilla reapareció en redes sociales para desmentir su supuesta muerte. Ese movimiento permitió rastrear la comunicación y confirmar que se encontraba dentro de la vivienda vigilada.
Fuentes de inteligencia citadas por Caracol Radio señalaron que el rastreo habría contado con apoyo estadounidense. Sin embargo, esta cooperación no aparece confirmada en la comunicación oficial de la Presidencia, por lo que debe considerarse una versión periodística pendiente de confirmación institucional.
El asalto y el desenlace
Una vez confirmada la ubicación, los comandos ingresaron al inmueble. Los uniformados accedieron por los techos y tuvieron que derribar puertas para llegar hasta la habitación donde se encontraba Pérez Toncel con “La Bebecita”. Los investigadores aseguran que los ocupantes respondieron con armas de fuego, desencadenándose un enfrentamiento.
El resultado fue la muerte de cuatro personas: “Bendito Menor”; su compañera sentimental, Rosa Angélica Tarazona, alias “La Bebecita”; y dos integrantes de su estructura identificados en diferentes reportes como “El Tío” y “Casiloco”.
La Policía informó que Pérez Toncel tenía cinco órdenes de captura por delitos como homicidio, secuestro y extorsión, además de una notificación roja de Interpol.
El presidente De la Espriella llegó posteriormente a Riohacha y calificó la acción como una “operación impecable”, atribuyendo el resultado a la instrucción que había impartido a la cúpula de la Fuerza Pública para convertir a Pérez Toncel en objetivo prioritario.
La operación supone así el cierre de la persecución contra uno de los rostros más visibles de las ACSN: un joven que pasó de sicario a jefe armado, que convirtió las redes sociales en escenario de exhibición de su poder y que terminó siendo uno de los primeros objetivos de la política de “mano dura” anunciada por el nuevo Gobierno colombiano.


