¿Estás siendo el mejor ejemplo para tus hijos, o culpas a la sociedad por lo que son tus hijos?

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Juan 5:19 Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.

Queridas amigas, queridos amigos, es tan importante para el desarrollo social de nuestros hijos y para la forma en la que van a enfrentar el mundo que en su hogar cuenten con el mejor ejemplo aportado por sus padres en amor, respeto, tolerancia, unidad, aceptación, … en fin, un hogar debe estar enmarcado por muchos valores para transmitir a nuestros hijos, a fin de que esta sociedad pueda, algún día, ser más sostenible.
Pero ¿qué está pasando en nuestros hogares?
Sumado a la falta de planeación en las familias para saber si quieren o no tener hijos, se suman las múltiples creencias de desigualdad social con las que hemos sido formados. Vemos eso tan palpable que de verdad llegamos a sentirnos poco afortunados, poco queridos, poco recordados… Creamos un lazo interminable de frustración, de recuerdos del pasado que nos anclan respecto a la posibilidad de trabajar un mejor futuro y ver hacia adelante, sin tener un parabrisas que nos detenga cada vez que damos un paso.
La verdad de todo esto es que, si no paramos nuestra frustración y lamentación por lo que vivimos, heredaremos esas cargas a nuestros hijos y a nuestros nietos, haciendo de ellos generaciones desdichadas y, como lo muestra nuestro versículo de hoy: “no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”.
Entonces, quiero invitarlos a que centren su atención en dos cosas:

1. No podemos hacer nada en este mundo, o al menos nada que termine con éxito, si nuestra plena confianza no está dada en ese Dios Padre, en el que cada uno de nosotros cree; en ese universo o energía que conspiran para que tengamos éxito y podamos avanzar livianos, ligeros y seguros en nuestro camino por esta vida.

2. ¿Pensamos a diario en el tipo de hijos que vamos a darle a esta sociedad? Porque si lo hacemos, entonces debemos preguntarnos también ¿Qué tipo de madre o padre estoy siendo para mis hijos, soy ejemplo de superación, de vida, de amor, de lealtad, de paciencia? Si no lo estamos siendo, tranquilos, aún tenemos tiempo de remediarlo, y ese tiempo está dado por cada nuevo día de vida que El Señor nos regala. Cada nuevo ciclo de 24 horas es la oportunidad perfecta para escribir una nueva hoja en esta historia de vida que, al interior de cada familia debe ser dar por el mejor ejemplo a nuestros hijos, para saber que tendremos una mejor sociedad.

¡Te animo a lograr ser el mejor guía y ejemplo de amor para tus hijos! ¡Todo siempre será mejor!

Por: Anyela Roxana Pinto

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