En Colombia, la confianza ha cambiado de lugar. Ya no siempre está en los documentos, en las oficinas de planeación o en las licencias que deberían respaldar cualquier proyecto serio. Hoy, cada vez más, la credibilidad se deposita en un rostro: en alguien que la gente reconoce, sigue y admira. Y eso, en un país donde miles de personas sueñan con tener un lote propio, puede ser tan poderoso como peligroso.
Lo que ocurre en Acacías no es un hecho aislado.
La Alcaldía de Acacías ya advirtió sobre la promoción en redes sociales de proyectos urbanísticos que no cuentan con licencias, y uno de los rostros más visibles en esos contenidos es el de Sion Hwang, junto a figuras como Jefferson Cossio y Cintia Cossio. Se trata de una estrategia que convierte la visibilidad en herramienta de venta y la confianza en combustible comercial.

No se trata únicamente de publicidad: es una transferencia de credibilidad. La imagen de una figura pública termina funcionando como un sello implícito de respaldo, incluso cuando lo que se ofrece no cumple con los requisitos legales mínimos.

Ese mismo libreto, aunque con otros protagonistas, también parece repetirse en Yopal.
Allí, la Alcaldía identificó al menos 17 proyectos sin licencias ni instrumentos de planificación y recomendó a la ciudadanía abstenerse de invertir en ellos. Sin embargo, más allá de la advertencia institucional, en Yopal hay un elemento aún más delicado: no solo existen señales de alerta, sino antecedentes concretos.
Entre los nombres que aparecen figura John Jairo Torres, quien ya fue condenado por urbanización ilegal y que nuevamente estaría vinculado a este tipo de iniciativas. Este detalle no es menor. Marca una diferencia sustancial frente a otros casos, porque en Yopal ya existe un historial que demuestra cómo ha operado este modelo y cuáles han sido sus consecuencias.

A esto se suma la presencia de figuras públicas en la promoción de proyectos. En el caso de Campo Hermoso, se ha relacionado la imagen de Mateo Carvajal, conocido como “Zeta”, ganador de El Desafío Súper Humanos 2017. Según la información conocida, este tipo de iniciativas también están siendo objeto de revisión por parte de las autoridades, en un contexto donde la comercialización de terrenos rurales como si fueran desarrollos urbanísticos genera serias alertas.

Es aquí donde el fenómeno deja de ser exclusivamente urbanístico y se convierte en un asunto de confianza pública. Porque no se están vendiendo únicamente lotes: se está vendiendo una promesa de seguridad, de oportunidad y de inversión confiable. Y cuando esa promesa llega respaldada por una cara conocida, el cuestionamiento disminuye.
El problema es que la realidad suele ser muy distinta. Terrenos rurales fraccionados sin licencia, ventas bajo la figura de común y proindiviso, compradores sin propiedad claramente definida, sin servicios públicos garantizados y sin posibilidad real de construir. Lo que comienza como una ilusión termina, muchas veces, en un laberinto jurídico y financiero.

Mientras tanto, la ciudad también asume las consecuencias. La expansión desordenada, la presión por extender servicios públicos, el aumento en los costos de infraestructura y el impacto ambiental —sobre el que ya ha advertido Corporinoquia— terminan convirtiendo estos negocios en una carga colectiva.
Y aquí surge la pregunta de fondo. En el caso de Acacías, no se conoce con certeza si los influencers que promocionan estos proyectos son propietarios de los terrenos o si participan directamente en el negocio. Pero su imagen está ahí: impulsando ventas, generando confianza y acercando compradores.
En Yopal, en cambio, las responsabilidades ya no se mueven únicamente en el terreno de la sospecha. Hay antecedentes judiciales, advertencias oficiales y procesos en curso.
Por eso, más allá de los nombres propios, la reflexión resulta inevitable. En un país donde la confianza se construye desde la visibilidad, quienes administran esa influencia también terminan impactando decisiones profundas. No es lo mismo promocionar un producto de consumo que respaldar una inversión capaz de comprometer los ahorros de toda una vida.
La Secretaría de Planeación y en conjunto con las Curadurías Urbanas I y II, ha identificado que actualmente hay 17 proyectos de urbanización que no cuentan con ningún tipo de planificación ni licencia urbanística. ESTE ES EL LISTADO DE URBANIZACIONES.
Hoy, la tierra se vende con filtros, música y promesas, Pero la legalidad sigue siendo la única base verdaderamente firme.
Porque la fama abre puertas… pero no siempre responde por lo que hay detrás de ellas.



