Las primeras luces de este 4 de enero, evidenciaron para la comunidad del caserío de Los Morichales en Paz de Ariporo la magnitud del desastre que en varias casas y edificios públicos (escuela, centro de salud e iglesia) dejó el chubasco huracanado que de manera inmisericorde se abatió sobre esta región hacia las 10 de la noche del sábado 3 de enero.
Los techos descuajados, escombros desperdigados por todas partes, ventanales rotos y rastros de tejas despedazadas, mostraron la violencia de los vientos que en medio de la noche y de un intenso aguacero azotaron a esta comunidad del norte de Casanare.
«El vendaval nos dejó grandes estragos… el colegio quedó destechado, hay mucho destrozo… hasta la casa de los profes quedó sin techos… todo quedó tumbado…», relató una mujer en un video que grabó en medio de la oscuridad y bajo un intenso aguacero.
TREMENDA DESTRUCCIÓN
Ya con el amanecer de este domingo y bajo la luz del día, los temores de la comunidad se confirmaron plenamente al apreciar la magnitud de los desastres que causó el temporal y que se extendieron a algunas viviendas del caserío.
De los daños no se escaparon la pequeña biblioteca del salón de primaria cuyo techo fue afectado severamente como tampoco los dormitorios del internado, cuya techumbre, incluidas cercas y vigas de amarre fueron arrancadas por la fuerza del ventarrón, dejando mobiliario, pupitres, camarotes y archivos a merced del aguacero que anegó todas las instalaciones.
Al conocer la magnitud de la emergencia, el Gobernador de Casanare, CÉSAR ORTIZ ZORRO dijo que «he dado la orden a Gestión del Riesgo Departamental, Secretarías de Educación, Vivienda e infraestructura, de atender de manera urgente las afectaciones que generó el vendaval a la escuela, internado, iglesia y algunas viviendas de este caserío».
Se espera que en la tarde de este mismo día, las comisiones de gobierno departamental comiencen el levantamiento de un censo de daños y damnificados en este sector del territorio casanareño.






