Al igual que el personaje bíblico de Pilatos, el Ejército «se lavó las manos» frente a una denuncia por un presunto episodio de acoso sexual denunciando en una guarnición militar en Yopal, y luego de «cerrar el caso» remitió a la familia a la Procuraduría para que allí se establecieran las denuncias del caso.
La situación fue puesta en conocimiento por la familiar de la presunta víctima quien dijo que la joven «se encuentra prestando servicio en el batallón de la Brigada de Yopal y ha presentando frecuentes amenazas y ofensas por parte de un militar de grado superior debido que puso una queja por que la acosa sexualmente tocándola y manoseándola».
Incluso, afirma la denunciante, que el militar le ha dado la orden «que debía llevarle la comida a la habitación del casino donde duerme este señor y allá aprovecha para tocarla y manosearla… debido a esta queja este señor se la ha pasado buscándola y agrediéndola verbalmente», continúa la denunciante.
Afirmaron que luego de la respuesta del Ejército el hombre le ha dicho que «se de cuenta que no pasó nada y que él la va a hacer echar del Ejército ‘por sapa'».
La presunta víctima sostiene que se ven sin respaldo ante la situación y que la joven «sigue sufriendo los abusos de este señor que la busca por todo lados para amedrentarla».
RESPUESTA DEL EJÉRCITO
Frente a la grave denuncia, EL NUEVO ORIENTE conoció el documento de respuesta a la queja interpuesta por la familia de la presunta víctima, en la cual es evidente que la institución no abocó una investigación decisiva en torno al tema y dio por «cerrada» la atención de la queja luego de informar a la familia que el caso lo deberían denunciar ante la Procuraduría.
En la respuesta ante la queja, suscrita por el Teniente Coronel Andrés Camilo Cotes Medina, Oficial de Inteligencia con funciones administrativas de Jefe de Estado Mayor de la 16a Brigada, se argumenta que el caso se da por «cerrado» al haber entregado a la quejosa una respuesta «clara, expresa y de fondo» frente a la situación.

Sin embargo, al revisar la situación, en el memorando militar se pone en duda incluso la posibilidad de identificar plenamente a la presunta víctima (aunque la queja fue interpuesta por una familiar cercana de ella).
De igual forma, afirma en uno de los párrafos lo siguiente, en medio de una confusa redacción bastante difícil de entender, en donde no se sabe si la conducta realmente está o no contemplada como infracción dentro de los códigos militares. (VER FACSÍMIL)

En tal sentido, la unidad militar remitió el caso (supuestamente) a la Procuraduría.
Sin embargo, la familia afirma que «a mi hija me responde con que»como ellos no van hacer nada que lo envían a la Procuraduría donde me ayudan a mirar si es verdad y me doy cuenta que no, que esa queja nunca llegó entonces me doy cuenta que faltan a la verdad en el Ejército».
Como actuación adicional dijo la fuente que en el Ejército «mandan a una teniente a reunirlas para que le digan si es verdad… pues no le van a decir nada por que esa señora teniente la manda el General y también cubre a ese señor…».



