La estrategia beneficia a organizaciones comunitarias en cinco departamentos del país y fortalece modelos productivos sostenibles administrados por las propias comunidades.

Las biofábricas comunitarias se han convertido en una de las principales apuestas de desarrollo rural impulsadas por Ocensa, en sus zonas de influencia, a través del Liderazgos que Transforman, desarrollado con la Fundación Amanecer, promoviendo la instalación de 16 biofábricas administradas por organizaciones comunitarias con el objetivo de fortalecer la productividad, la sostenibilidad ambiental y el emprendimiento local.
Según explicó Jorge Enrique Gutiérrez, profesional en desarrollo rural de la Fundación Amanecer, “las biofábricas comunitarias son espacios donde se preparan biofertilizantes y biocontroladores para el suelo y los cultivos, con el fin de mejorar las capacidades agrícolas de la población”.
Estos insumos pueden utilizarse en diversos sistemas productivos, incluyendo frutales, hortalizas, pasturas y especies forestales, permitiendo que la estrategia se adapte a las vocaciones agrícolas de cada territorio.

“Habíamos venido implementando todo el tema de la agricultura regenerativa y este proyecto llega a impulsar esa idea que tiene la comunidad” asegura Angie Lorena Olarte, presidenta de la JAC de la vereda Urumal, en Puente Nacional, Santander, donde cerca de 18 personas pertenecientes a ocho familias participan actualmente en el proyecto. “Con la agricultura regenerativa y el uso de los biopreparados es un poco más natural”, agregó Olarte.
Los beneficiarios trabajan principalmente en huertas caseras, cultivos de maíz y caña de azúcar, utilizando biopreparados elaborados localmente como alternativa a los insumos químicos tradicionales.

José Alberto Costa Mendoza, líder comunitario de Aguazul, Casanare, quien participa en otra de las biofábricas apoyadas por el programa, asegura que, “por ahora todo es para consumo propio porque apenas está iniciando”, y agregó que “es bueno porque ya no se utilizan químicos”. Entonces es mucho mejor, además contribuyen a la protección ambiental, los insumos biológicos ayudan a mejorar la fertilidad de los suelos y a reducir costos de producción para los agricultores”.
La meta es que las organizaciones comunitarias consoliden modelos productivos sostenibles capaces de generar ingresos, dinamizar las economías rurales. A través de estas biofábricas, las comunidades no solo producen insumos para sus cultivos, sino que fortalecen capacidades para gestionar su propio desarrollo, promoviendo una agricultura más sostenible y una mayor autonomía económica en los territorios.



