Un reconocido ingeniero maniceño, cuya captura fue reportada en primicia por EL NUEVO ORIENTE la semana pasada, hacía parte (según la Fiscalía) de una red delincuencial conformada por siete personas más, señalados de participar en la organización de una red de narcotráfico, consecución de insumos, producción y transporte de los cargamentos de clorhidrato de cocaína, para producir más de 1m5 toneladas de dicha sustancia.
La Fiscalía informó que al menos cuatro procedimientos permitieron incautar más de 1,5 toneladas de clorhidrato de cocaína, insumos y descubrir caletas, además de que las múltiples actividades investigativas, llevaron a la identificación de la organización delictiva a cargo del montaje criminal.
La red estaría involucrada en la instalación y administración de laboratorios para el procesamiento de estupefacientes en Vichada, Casanare y otros departamentos del oriente del país.
Los señalados integrantes fueron capturados en diligencias realizadas por la Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional en Bogotá y Soacha (en Cundinamarca), Maní, Villanueva y Yopal (en Casanare), San Luis de Garceno (Boyacá), y Puerto Concordia (Meta).
Se trata de Helver Ramiro Martínez Roa, Wilson Palencia García, Heber Camilo Martínez Díaz, Pablo Enrique Martínez Gaitán, Helber Anselmo Ramos Sierra, William Pérez Sandoval, Pedro Pablo Morales Mendoza y José Senen Moreno Perilla.
Martínez Roa sería el cabecilla y financiador, y desde Bogotá habría dirigido la construcción y disposición de los complejos de narcotráfico.
Entre tanto, el reconocido ingeniero maniceño, Palencia García sería el coordinador de logística, para la adquisición de precursores y los pagos; mientras que Morales Mendoza serviría de enlace con la base operativa.
Los demás miembros de la estructura estarían implicado en la producción del alcaloide, la adecuación de los laboratorios y el traslado de las sustancias.
De acuerdo con los elementos materiales probatorios, la estructura invertía hasta 150 millones de pesos en el montaje de los complejos y marcaba los cargamentos de cocaína con marquillas propias que les permitían a los compradores identificar su producción.
Así mismo, se conoció que después de cada incautación, algunas de las personas vinculadas habrían intentado recuperar elementos ocultos y restablecer el procesamiento.
Por estos hechos, una fiscal de la Dirección Especializada contra el Narcotráfico les imputó, de acuerdo con su posible participación, los delitos de concierto para delinquir agravado y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes agravado.
Los procesados no aceptaron los cargos y una juez de control de garantías de Maní (Casanare) les impuso medida de aseguramiento en centro carcelario.


