«NI ZORRO NI EL ALCALDE ME HAN OFRECIDO AYUDA», SENTIDO CLAMOR DE CAMPESINO AFECTADO POR MINA ANTIPERSONAL

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Ninguna llamada de apoyo efectivo ha recibido Ferney Cuevas Cuevas, el labriego de 35 años que el pasado 26 de abril sufrió la explosión de una mina antipersonal cuando realizaba labores previas a la instalación de un cultivo de café, en la vereda Aguablanca, parte alta del municipio de Támara.

El agricultor, residente en el sector desde hace varios años aunque es natural de Socha (Boyacá), recuerda que aquel día, muy temprano, estaba junto a un compañero de labores en su finca, cuando fue impactado por la detonación del artefacto explosivo que lo lanzó por los aires y le causó graves heridas en su pierna derecha, al punto que perdió su pie que le fue amputado.

Luego de varias horas de un largo y dramático traslado para el que se utilizó un «guindo» artesanal hasta que llegaron a un lugar habilitado para el acceso de ambulancia, Cuevas fue atendido en el centro de salud de Támara y posteriormente remitido al Hospital HORO donde debido al alcance de las lesiones que recibió frue necesaria la amputación de su pie derecho hasta más arriba del tobillo.

Por supuesto que desde ese fatídico domingo de abril, la vida de este humilde campesino cambió por completo.

Cuevas Cuevas cambió sus botas, sus recorridos diarios por la finca y sus visitas al sitio donde lo esperaban 3.800 chapolas de café que tenía como proyecto instalar en sus predios, ilusionado con instalar un cultivo para mejorar la economía familiar, remplazándolas por medicinas, terapias, consultas con sicólogos y muletas…

Tuvo que abandonar su finca y trasladarse junto a su esposa y a sus tres hijos, al casco urbano de Támara donde se siente inútil y donde contrario a lo que siempre lo ha caracterizado, le toca ahora vivir de caridad gracias a los gestos solidarios de gente muy humilde que les regalan comida y uno que otro peso, con lo que sobreviven a duras penas…

«Esto es muy doloroso para nosotros porque no estamos acostumbrados… nosotros vivíamos bien en la finca, allá suplíamos las necesidades y aunque no se vivía con lujos tampoco teníamos que pedir nada…», dice Lina Hormaza la joven compañera de Ferney.

Luego de varias semanas en el Hospital HORO y en medio de la tragedia que le significó tener que abandonar su finca y cambiar su vida por completo, el matrimonio enfrenta ahora la realidad del abandono: sin posibilidades de trabajo, han tenido que acostumbrarse al apoyo de humildes personas que les ofrecen ayuda para solventar en algo su situación.

«No es nuestra costumbre, somos gente de trabajo… pero con este ‘accidente’ todo ha cambiado», dice Lina quien pidió al que quiera ayudarlos a través del NEQUI 320-3922104 que por esta línea se pueden comunicar DIRECTAMENTE con ellos…

Entre tanto, Ferney se lamenta del silencio de gente que conoce como el Alcalde de Támara o el Gobernador de Casanare quienes siendo de allá no le han brindado prácticamente ningún apoyo efectivo…

«Yo tengo que acostumbrarme a mi nueva condición, a explicarle a mis hijos cuando preguntan lo que pasó con mi pie, diciéndoles que lo tengo en Yopal y que me lo están arreglando… mientras sigo en el proceso de recuperación para adaptar una prótesis a mi situación y poder volver a trabajar… yo sueño con sembrar mis matas de café y volver a recorrer la finca, al lado de mi niño… lo que quiero es salir adelante, pero necesito ayuda», concluye diciendo el joven agricultor.

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