Tragedia en grabación de “Sin senos sí hay paraíso”: tres personas murieron en absurdo ataque

Ayúdanos a compartir la noticia

La tarde del sábado 18 de abril de 2026, mientras Bogotá intentaba transitar otro fin de semana de rutina, un set de grabación en el centro de la ciudad terminó convertido en una escena de crimen. No fue una escena de ficción: hubo sangre real, gritos y tres muertos.

El equipo de producción de la nueva temporada de la serie Sin senos sí hay paraíso realizaba grabaciones en exteriores, cerca del sector del Instituto Roosevelt, en la localidad de Santa Fe, entre el Parque Nacional Oriental y Los Laches. Técnicos, conductores, productores de campo y personal logístico cumplían una jornada más de trabajo cuando, hacia las 3:15 de la tarde, un hombre irrumpió en el lugar armado con un objeto cortopunzante.

Según los primeros reportes de la Policía Metropolitana de Bogotá, el agresor se acercó sin mediar palabra a uno de los integrantes de la producción, al parecer conductor de uno de los vehículos del rodaje, y lo atacó directamente. La agresión fue rápida, inesperada y brutal. En segundos, el set pasó del silencio técnico al caos absoluto.

Varios compañeros intentaron intervenir. Entre ellos estaba Nicolás Francisco Perdomo Corrales, joven productor de campo, ampliamente recordado después por actores y colegas como una persona alegre y cercana. También Henry Alberto Benavides, vinculado a labores operativas de producción. Ambos trataron de contener la agresión o auxiliar a la primera víctima. No lo lograron: recibieron heridas mortales.

El atacante fue identificado posteriormente como Josué Cubillos García. Tras la agresión inicial, otras personas del equipo reaccionaron para detenerlo. En medio del forcejeo, el agresor también murió. El saldo final fue devastador: tres personas fallecidas, incluido el atacante, y al menos un herido más que requirió atención médica.

Cámaras de seguridad captaron parte del momento. Los videos, conocidos después por medios nacionales, muestran que el ataque fue repentino, sin una discusión previa visible y en plena vía pública, mientras avanzaba la producción audiovisual. Esa evidencia se convirtió en pieza clave para la reconstrucción judicial de los hechos.

La Policía informó inicialmente la captura de varias personas mientras se establecía la secuencia exacta del caso. Sin embargo, dos trabajadores de logística y producción —Jorge Alexander Correa y Nelson Alfonso Sanabria— fueron posteriormente dejados en libertad al considerarse que actuaron en legítima defensa, aunque continúan vinculados al proceso judicial. La Fiscalía mantiene abierta la investigación para establecer con precisión los móviles del ataque y la responsabilidad de cada involucrado.

La tragedia sacudió de inmediato al gremio audiovisual colombiano. La organización sindical ANTA rechazó lo ocurrido y exigió mayores garantías de seguridad para quienes trabajan en rodajes, especialmente en grabaciones exteriores. En redes sociales comenzó a circular una consigna que resumía el duelo colectivo: #SilencioEnElSet.

Actrices como Carmen Villalobos y Carolina Gaitán expresaron públicamente su dolor. Villalobos, una de las figuras más reconocidas de la producción, dijo que era “muy difícil asimilarlo”, recordando que en los sets no solo se trabaja: también se construyen afectos, rutinas y una especie de familia improvisada que, de pronto, quedó rota por la violencia.

El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, anunció un consejo extraordinario de seguridad tras el hecho, en medio de una ciudad golpeada por varios episodios violentos recientes. Su mensaje fue de solidaridad con las familias y de preocupación por la escalada de agresiones en espacios cotidianos: una calle, un set de televisión, una jornada laboral cualquiera.

Lo ocurrido dejó una pregunta: ¿cómo un equipo de producción, rodeado de cámaras, luces y personal técnico, terminó indefenso frente a un ataque así? ¿Por qué, a pesar de grabar en un peligroso sector de la capital, el equipo no contaba con acompañamiento de seguridad?

En Bogotá, aquella tarde de abril, la ficción quedó suspendida. La escena más dura no estaba escrita en ningún libreto.

PUBLICIDAD

ENVÍANOS TUS INQUIETUDES, TU OPINIÓN ES MUY IMPORTANTE

CONTENIDO RELACIONADO