ACERCA DE CAMILO TORRES RESTREPO EN CASANARE

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Por Magíster DELFÍN RIVERA SALCEDO

El Padre Camilo Torres Restrepo, consideraba necesario liberar al país del imperialismo norteamericano y de la oligarquía que sirve a sus intereses y para ello debía fusionarse, movilizarse y vincularse a los sectores pobres de la población en la lucha por la construcción de un nuevo Estado.

Camilo quiso conciliar el cristianismo con el marxismo, impulsando un nuevo tipo de sociedad de carácter socialista y cristiano, basado en la justa distribución de la riqueza.

“Los marxistas luchan por la nueva sociedad, y nosotros, los cristianos, deberíamos estar luchando a su lado”.

Con la renuncia al poder de Rojas Pinilla se crea al frente nacional durante el periodo de 1958 a 1974 y Camilo se opone radicalmente al contubernio de la oligarquía liberal conservadora e impulsó el partido político “Frente Unido del Pueblo”, en el que buscaba aglutinar a todas las fuerzas políticas revolucionarias y de oposición en torno a la “Plataforma del Frente Unido”, que constaba de diez puntos, los cuales hacían referencia a: reforma agraria, reforma urbana, planificación, política tributaria, política monetaria, nacionalizaciones, relaciones internacionales, salud, familia y fuerzas armadas.

En la década del 70, después de «aclimatados» los efectos de la Violencia como producto del pacto frente nacionalista, surge en la región la colonización espontánea y se desarrolla con los planes de reforma agraria impulsados por el INCORA, el IDEMA y la ESAP.

Por decisión de un grupo de amnistiados de las guerrillas liberales del Llano, entre los que se encontraba Eduardo Franco Isaza, se da comienzo a un importante movimiento cooperativo a nivel nacional.

Este movimiento estaba liderado por Domingo Duran Medina a través de la Cooperativa Colonizadora de Sácama-San Salvador, que tenía su sede en Sogamoso, pero su radio de acción se extendía por la región de Casanare y Arauca.

Vinculado al Instituto de Administración Social como instructor Eduardo Franco Isaza era el encargado de la coordinación y enlace entre las comunidades llaneras y los Programas de Promoción de Reforma Agraria en la región.

Tenía a su cargo los cursos de cooperativismo y de acción comunal implementados por la ESAP en Arauca y Casanare. Las Unidades de Acción Rural tenían sus antecedentes en los programas de Educación Vocacional Agropecuaria contempladas en las leyes 74 de 1926; 132 de 1937, 164 de 1941, y el decreto 543 de marzo de 1941.

Con ellas se buscaba preparar en forma más racional al personal administrativo y docente para las Escuelas Vocacionales Agrícolas. Estas escuelas tenían como objetivo brindar capacitación a los campesinos con base en una educación sistemática de agricultura, ganadería y educación fundamental, con el fin de tecnificar la producción agropecuaria y elevar su nivel económico y cultural; sus principios básicos eran el de «aprender a hacer haciendo», y «educar sobre la base de una agricultura productiva».

El 15 de abril de 1963, Camilo presenta, a Enrique Peñalosa Camargo, gerente del INCORA, un «Proyecto de extensión agropecuaria, cooperativismo, acción comunal y crédito en los Llanos Orientales». El Proyecto cubría las regiones del Casanare y la Intendencia de Arauca, con una extensión de seis (6) millones de hectáreas aproximadamente. En él se comprendía la región ubicada entre el Rio Upía por el suroeste, Río Arauca por el noreste, la Cordillera Oriental por el noreste y el Rio Meta por el sureste. El trabajo estaba dividido en seis zonas socio-culturales:

1) Upía – Cusiana, con base en Monterrey, 2) Cusiana – Cravo Sur,  3) Pauto, con base en San Luis de Palenque, 4) Pauto – Guachiría – Ariporo, con base en Trinidad, 5) Ariporo – Casanare – Cravo Norte, con base en Tame, y  6) Sabanas de Arauca con base en Arauca.

Las razones para que se propusiera a Yopal como sede del proyecto fueron: las facilidades de transporte, la comunicación con el resto del país, y las Instituciones presentes como la Prefectura de Casanare, el DAS, el Grupo de Caballería Páez No. 1, el Hospital Nacional y la Dirección de Salud de Casanare; además, la realización de varios cursos de cooperativismo y promoción comunal hacia la Reforma Agraria en Yopal en marzo de 1963. En este curso se entrenaron 55 líderes elegidos popularmente, muchos de ellos estaban vinculados a los programas de mutua ayuda y cooperación desarrollados por Eduardo Franco y Domingo Duran.  Entre los alumnos de cooperativismo estaban la señorita Pola Pérez, Marco Tulio Chaparro, Joaquín Roldán, Segundo Gabriel Rivera, y Calixto Teatín entre otros.

El objetivo inicial de Camilo con el «Proyecto de los Llanos Orientales» era que tanto el INCORA como la ESAP controlaran directamente los efectos de la formación impartida en los cursos programados por estas instituciones.  Dentro de ese gran proyecto de extensión agrícola a los Llanos del Casanare y del Arauca, estaba el establecimiento de una Granja-Escuela de experimentación, similares a las que venía implementando la Federación de Cafeteros. El 15 de abril de 1963 Camilo presenta al INCORA un Proyecto detallado en cuanto a su parte administrativa se refiere.

El costo total para ese año era de $550. 000.oo pesos y sus criterios y objetivos eran eminentemente técnicos. Pese a todas estas trabas el Proyecto es aprobado mediante Resolución No. 176 del 10 de julio de 1964. La realización del proyecto había sido posible gracias a un contrato realizado entre la ESAP y el Ministerio de Agricultura el 23 de agosto de 1963 para adelantar planes de cooperativismo, desarrollo de la comunidad y extensión agropecuaria en los Llanos Orientales. En 1964, este contrato se hizo extensivo a la creación de «Unidades de Acción Rural».

Sin embargo, pese a la aprobación del proyecto por parte del Ministro de Agricultura, Virgilio Barco, faltaba todavía la aprobación del Ministerio de Hacienda, lugar donde existía mayoría conservadora que se oponía a todo proyecto que tuviera procedencia liberal. Otro de los obstáculos que debería salvar la UARY era el «descubrimiento» de las intenciones que Camilo tenía con ese proyecto: convertirlo en un «instrumento de la revolución».

LA GRANJA UARY

La Unidad de Acción Rural de Yopal (UARY), también llamada por los campesinos Unidad de Acción Revolucionaria de Yopal, se inauguró el 1 de marzo de 1964, después de lograr que el Ministerio de Agricultura autorizara desarrollar un trabajo de concientización cooperativa con los campesinos de Yopal.

La granja de una extensión aproximada de cien (100) hectáreas comprendía potreros con pastizales y cinco casas con techo de palma real, estaba ubicada en los terrenos de la fundación Corozal de propiedad de Sixto Alberto Rivera, colindante con el fundo Mate Bijao de propiedad de Jorge Reina con quien compartían las sabanas comuneras. La venta se realizó a la Esap, y posteriormente don Sixto se fundó mil (1000) metros abajo.

La escuela que se estableció en la granja la dirigía el profesor Vaca y compartía su labor pedagógica con cuatro (4) maestros más que instruían a cuarenta (40) estudiantes internos de distintas poblaciones entre las cuales se puede mencionar a Javier Rivera Niño, Luis Alfredo Rodríguez “Comino”, Jorge Prieto Riveros y otros de Paz de Ariporo, Arauca, San Luis de Palenque, Trinidad, Monterrey, etc.

El Administrador de la granja Uary se llamaba don Horacio Castro quien murió de una patada del caballo llamado «Azabache»; la ecónoma era la señora Olfa Reina encargada de la organización del restaurante, la biblioteca y los dormitorios. Existían cinco salones de clase con pupitres de acomodación doble elaborados en madera.

La biblioteca contaba con gran cantidad de libros entre los que se encontraban: la Enciclopedia Barsa, el diccionario Larousse, y novelas clásicas, como también tableros de ajedrez puesto que   era obligatorio su aprendizaje; los dormitorios de los estudiantes y las habitaciones de los profesores estaban separados de los comedores y la cocina por una macolla de bambú grande donde llegaban miríadas de toldos y arrendajos dando en las tardes un gran concierto con sus cantos.

Los estudiantes dormían en hamacas y chinchorros inicialmente y luego se construyeron camarotes. En el año de 1965, se realizaban prácticas académicas cultivando árboles, hortalizas, cría de gallinas y marranos.  Para la enseñanza de las matemáticas las madres de familia organizaban bolsas de tela en las que los estudiantes llevaban una docena de mararayes. También se enseñaba la elaboración de filtros para el agua con vasijas de barro, gravilla, arena y carbón de palo.

El gobierno distribuía leche en latas con los logos de la alianza para el progreso y bombas manuales para la extracción de agua.

 Se hizo un paro por cerrar la escuela estudiaron unos meses una docena de mararayes para enseñar a contar.

Camilo organizó en las veredas La Calceta y La Manga grupos de estudio que posteriormente se constituyeron en organizaciones de profesionales de investigación de la problemática social y económica de Casanare.

Cuando Camilo se va para Bogotá lo despidieron con una cabalgata que salió desde la Granja Uary hasta el pueblo y que fue organizada por Marco Tulio chaparro, Jeremías Silva Rincón, José Daniel Rodríguez, etc.

PERIÓDICO EL LLANERO

Camilo vino a Casanare y se desplazó hacia los municipios incluidos en el proyecto, los capacitó y viendo la necesidad de orientación a los campesinos que participaban en el proyecto de Unidad de Acción Rural de Yopal, UARY, decidió crear un órgano informativo que llamó “EL LLANERO”.

En el encabezado en la parte izquierda se plasmaban dos manos entrelazadas y en la derecha el nombre del periódico “EL LLANERO”. Editado en el mes de noviembre de 1964, tuvo como consignas: “Ante todo somos campesinos, basamos nuestro esfuerzo progresista en el amor cristiano y confiamos en el llano tierra de promisión”. En su primera página iba la editorial y un artículo titulado “El Proyecto”.

Elaborado artesanalmente, no pudimos establecer su duración en el tiempo. El facsímil que presentamos corresponde a un ejemplar donado por la señora Pola Pérez Suárez al autor de este artículo cuando la entrevisté sobre su experiencia en el cooperativismo de Camilo en Casanare.

(Tomado del libro: Palabras Invencibles: Historia del periodismo casanareño. Autor, Delfín Rivera Salcedo).

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