Todo imaginó el conductor del móvil MY-109 que uno de sus habituales recorridos con pasajeros se iba a convertir en el desafío inolvidable de atender un parto en plena ruta y ayudar a traer al mundo a un bebé que, por fortuna, nació rozagante y saludable.
«Yo atendí un servicio por aplicación en la calle 17 con Cra. 25 y salió una señora muy despacio, acompañada de la mamá, entonces yo eché un poquito de reversa y de pronto sentí que la muchacha empezó a llorar y entonces la señora me dijo: ‘huy señor, ayúdeme, ayúdeme que es mujer se me va a parir aquí'» y entonces yo me bajé le ayudé rápido con las maletas y arrancamos.
El taxista pensando en el momento apresuró la marcha, tomó callees adyacentes y cuando salió a la calle 18 entre 24 y 23 relata que «la china gritó ‘rompí fuente… rompí fuente… mamá… yo me voy a parir acá…´ y yo le dije señora, señora póngale la mano para que no se salga el niño porque de pronto se desnuca y empecé a llamar las ambulancias».
Sin embargo, la premura de la situación fue tal que en la calle entre carreras 17 y 16 paró porque nació el niño.
Como la acompañante quedó como paralizada, el taxista le dijo a la señora que ayudara a hacer reaccionar el niño, el transportador sacó la toalla para que envolviera al bebé y ante la inmovilidad del niño le dijo a la acompañante que le diera una palmadita y ahí fue cuando el niño reaccionó y soltó su llanto y ahí nos dimos cuenta que el niños estaba bien.
Luego continuaron hacia el Hospital adonde llegaron, la mamá se bajó incluso con el cordón umbilical en su cuerpo… bueno, eso fue una odisea y creo que Dios me iluminó para decirle qué hacer a la señora y estar calmado porque yo qué experiencia ni qué nada.
Aún se desconoce parte médico sobre el estado de la parturienta y su criatura.


