Texto elaborado con información y fotos aportados por organizadores
En una jornada cargada de historia, orgullo y sentido de pertenencia, el municipio de Paya (Boyacá) conmemoró el hecho histórico conocido como la Batalla de las Termópilas de Paya, el cual hace parte de la memoria de la Gesta Libertadora y de la Independencia Nacional y que sigue vivo en el corazón de sus habitantes.
Durante la celebración, la comunidad rindió homenaje a Simona Amaya, oriunda de Paya, recordada por haberse vestido de hombre para unirse a la lucha por la libertad, y a Rozo Sánchez, lancero de Morcote, cuyo valor quedó inscrito en la historia de la independencia.
Su ejemplo fue exaltado como símbolo de coraje, entrega y amor por la patria.
La conmemoración contó con un desfile por las principales calles del municipio, en el que participaron caballos y motos, acompañado por el concejo municipal y la comunidad en general.
Así mismo, se entregaron obsequios a los caballistas como muestra de reconocimiento y gratitud por su participación en esta fiesta de memoria y tradición.
Los organizadores del certamen, Hugo Rivera, Robinson Rivera García y Ricaurte Montaña, recibieron agradecimientos por hacer posible esta celebración, que buscó mantener viva la historia y fortalecer el sentido de pertenencia entre los payeros.
«La jornada dejó un mensaje claro: esta conmemoración no debe quedar en el olvido, porque Paya no es solo riqueza natural; Paya es historia, Paya es memoria», dijo Robinson Rivera, uno de los organizadores del certamen.


HECHO IMPORTANTE
El llamado combate de las Termópilas de Paya (o Batalla del Trincherón de Paya) ocurrió el 27 de junio de 1819 y se le considera como el primer triunfo del Ejército Patriota al mando del general Francisco de Paula Santander, frente a reductos de tropas realistas durante la llamada Campaña Libertadora.
Con un grupo de avanzada, Antonio Arredondo exploró la ruta que habría de seguir la tropa patriota. Cruzó por Nunchía, llegó a Morcote y en Paya avistó un destacamento enemigo con trescientos hombres que guardaban el paso en la fortaleza de ”El Trincherón”. Después de un corto tiroteo, como para medir la potencia de fuego de los defensores, Arredondo volvió sobre sus pasos para informar las novedades al grueso de la tropa que avanzaba por el llano inundado por las lluvias.
Los patriotas tenían que seguir adelante y para hacerlo era necesario tomar el fuerte de Paya, donde unos pocos hombres podrían contener a toda la fuerza republicana. A las seis de la mañana del 27 de julio el batallón ”Cazadores de Vanguardia” inició su avance hacia Paya. Arredondo arremetió por el norte y el noroeste y Antonio Obando con su batallón Primero de Línea marchó a campo traviesa apoyado por los hombres de Santander.
Fueron cuatro horas y media de combate con los realistas atrincherados en la poderosa defensa con muros en forma de estrella de ocho puntas y rodeadas de un profundo pozo. Arredondo avanzó con un grupo de jinetes y envolvió al enemigo que viéndose en peligro de ser arrollado, abandonó las posiciones y se retiró por el camino de Labranzagrande dejando cuatro muertos, 14 heridos y el camino despejado para seguir hacia Pisba y penetrar al corazón de la Nueva Granada.


