Con más de 14 anotaciones judiciales y una carrera criminal marcada por el hurto violento, William Alexander Esquivel se consolidó como un objetivo de alto valor para la seguridad urbana en Yopal.
En el complejo tablero de la delincuencia común en Casanare, este hombre ha ocupado titulares de prensa por la recurrencia de sus actos y un prontuario que parece no tener fin.
A sus poco más de 33 años Esquivel ya cargaba sobre sus hombros el peso de varios años tras las rejas y un historial que lo define como un delincuente prolífico y violento.
Uno de los episodios más recordados por la opinión pública en Yopal ocurrió el 12 de enero de 2019, cuando junto a sujetos armados irrumpieron en la sede de la empresa de transportes Copetrán en Yopal.
Entre ellos se encontraba «Perro William» (foto) quien, con un arma blanca en mano, intimidó a una funcionaria para sustraer una suma cercana a los 25 millones de pesos.
Luego de una investigación exhaustiva liderada por la Sijín de la Policía Casanare y tras meses de seguimiento y recolección de material probatorio, Esquivel fue localizado y capturado en el sector de la invasión Mi Nueva Esperanza, en Yopal.
En las audiencias de legalización, ante el abrumador peso de las pruebas, el procesado aceptó los cargos por hurto calificado y agravado, siendo enviado de inmediato a centro carcelario.
Lo que más alarma a las autoridades judiciales no es solo el robo a la transportadora, sino la persistencia criminal de Esquivel.
Según los registros del Sistema de Información de la Fiscalía, «Perro William» acumulaba para esa fecha un total de 14 investigaciones activas, así: 10 por hurto calificado con su principal «especialidad», casi siempre vinculada al uso de la violencia o intimidación, dos por porte ilegal de armas, uno por violencia contra servidor público y uno por daño en bien ajeno.
Alias «Perro William» representa el perfil del delincuente que ha convertido la prisión en una «puerta giratoria».
Antes de su captura en 2019, ya había purgado una condena de 8 años de cárcel. Sin embargo, su retorno a la libertad no significó una resocialización, sino el regreso a las zonas periféricas de Yopal para organizar nuevos golpes.
Ahora, un operativo de la SIJIN lo pone de nuevo tras las rejas, con varios cómplices más,vinculados a presuntos hechos de hurto en la región.


